



Pobre Amanita estaba un poco desorientada en el mundo chocolateado, queria una casita para cobijarse.
Primero pensó en una seta, pero le pareció muy alta y demasiado esponjosa.
Después de dar vueltas y vueltas descubrió una casa a su medida, un zapato de taconazo con purpurina
----- Este me gusta, aquí metidita puedo dormitar e incluso bailar si llega el caso.
ommm como me gusta esta Amanita
ResponderSuprimirjejejejeje a mi también me encanta pero hay que tocarla con guantes que si no nos envenena.
SuprimirMe alegro que Amanita haya encontrado casa. Y veo que tiene buenos amigos que se preocupan y preguntan dónde puede estar su casa ...
ResponderSuprimirSi si, espero que con las conejas se lleve bien porque me da que se la van a querer comer y luego como es venenosa tendremos que meter urbasón en vena.
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